Hay historias que florecen en cualquier rincón. En esta ocasión, elegimos el libro La Jardinera, de Sarah Stewart y David Small, Ediciones Ekaré. A través de las cartas de la pequeña Lydia Grace, los niños descubrieron cómo el amor por la naturaleza, la paciencia y un toque de color pueden transformar la adversidad en esperanza.
Ver las caritas de asombro de los pequeños nos recuerda que los libros son semillas. La lectura en voz alta no solo estimula la imaginación, sino que crea vínculos emocionales imborrables y acerca la literatura infantil de calidad a zonas con acceso limitado a las bibliotecas.
Recibimos desde Almeida, Boyacá, este regalo, recuerdo de un hermoso libro. Es un placer apoyar la educación pública rural, leer a los niños y niñas de escuelas públicas. Gracias, profesora Marcela Bautista, por enviarnos este mensaje; nos llena de alegría. Seguiremos con nuestra labor: leer en voz alta buenos libros.

